NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES









conjunto de medidas pedagógicas que se ponen en marcha para compensar las dificultades que presenta un alumno al acceder al currículo que le corresponde por edad.
Dichas dificultadas son superiores al resto de los alumnos, por diversas causas: discapacidades, trastornos graves de conducta, altas capacidades intelectuales o por integración tardía en el sistema educativo.


Se entiende por estudiante con discapacidad a aquel que presenta limitaciones en su desempeño dentro del contexto escolar y que tiene una clara desventaja frente a los demás, por las barreras físicas, ambientales, culturales, comunicativas, lingüísticas y sociales que se encuentran en su entorno (artículo 2° del Decreto 366 del 2009).

Por ello se hace necesario estructurar procesos educativos que atiendan tanto a la diferencia, como a las potencialidades o limitaciones de los alumnos, siempre en la perspectiva de forjar un desarrollo individual y social pleno.








La Escuela Inclusiva es actualmente el marco teórico de referencia para enfocar el tratamiento de la diversidad del alumnado. Desde esta filosofía se considera que el proceso de aprendizaje del alumnado es una consecuencia de su inclusión en el centro escolar. La corriente de la Escuela Inclusiva se sustenta en tres pilares conceptuales. El primero se refiere a la dimensión social de las dificultades de aprendizaje que supera la visión clínica imperante en este ámbito. El segundo es el de “barreras para el aprendizaje y la participación”, del que surge una dimensión educativa cuyo objetivo es eliminar barreras que pueden encontrar determinados alumnos y alumnas en su recorrido escolar. Y el tercero se refiere al concepto de apoyo, que supera una visión muy especializada del mismo y que incluye la intervención en el propio contexto ordinario y la colaboración de todo el personal de la escuela y la comunidad, así como de los propios compañeros y compañeras.

La legislación que ordena la intervención educativa ha ido adaptándose a estos cambios y a las formas de entender la respuesta al alumnado con NEE. El Decreto 4 en vigor recoge los principios de normalización, integración y comprensión de la educación y sienta las bases de una escuela inclusiva que tiene por objetivo responder adecuadamente a todos y cada uno de los alumnos y alumnas. Se potencia así un nuevo papel del profesorado y de los centros en su conjunto, que han de realizar proyectos con coherencia interna para responder al desarrollo global del alumnado teniendo en cuenta las necesidades individuales de cada alumno y alumna. El desarrollo de una escuela inclusiva exige que los recursos existentes en el sistema educativo actúen implicándose en el funcionamiento del contexto ordinario. De ahí que las funciones asignadas a los profesionales de apoyo al alumnado con NEE se centren, en gran medida, en colaborar con el profesorado del centro, con los tutores y tutoras, asesorándoles para adaptar la enseñanza a las necesidades del alumnado y respondiendo a ellas desde el entorno ordinario del aula.





Escuela comprensiva e integradora La filosofía de una escuela comprensiva e integradora de todos los alumnos y alumnas está basada en los principios de normalización, sectorización e individualización de la respuesta educativa. La actuación en el marco educativo según estos principios conlleva proporcionar al alumnado con NEE los apoyos y servicios necesarios, currículos adaptados y la escolarización en el entorno menos restrictivo posible. Este enfoque introduce cambios cualitativos importantes como es el paso de un modelo medicalizado a un modelo educativo a la hora de definir la discapacidad en términos de necesidades educativas especiales; de un modelo de Educación Especial segregado a un sistema educativo ordinario y a promover adaptaciones del currículo para acomodarse al ritmo y necesidades del sujeto.






Principios de la Escuela Inclusiva Un referente para enfocar la atención del alumnado con NEE proviene de los principios de la Educación Inclusiva. El concepto de escuela inclusiva supone en la práctica trasladar el eje de la respuesta educativa, focalizada únicamente en el alumnado con necesidades especiales, al contexto escolar ordinario. De esta forma la educación especial, caracterizada por una metodología separada y especializada, se acerca cada vez más a la educación ordinaria y sitúa a los enseñanzas ante el reto de adaptarse a la realidad escolar con sus diferentes necesidades educativas. Se debe abordar un cambio en la estructura y organización escolar, tal como se define en el Index for Inclusion 5. Este cambio se centra en 3 dimensiones:

*  Creación de culturas inclusivas que guíen las decisiones y desarrolle los valores inclusivos, compartidos por todo el profesorado, el alumnado, las familias y la comunidad. Corresponde en nuestro sistema educativo al Proyecto Educativo de Centro.
*  Elaboración de políticas inclusivas que mejoren el aprendizaje y la participación de manera que aumenten la capacidad del centro escolar para mejorar el aprendizaje y la participación de todo el alumnado en especial de aquel que se encuentra en mayores dificultades. Se concreta en el Proyecto Curricular de Centro.
*  Desarrollo de prácticas inclusivas que intentan asegurar que las actividades del aula y las actividades extraescolares motiven la participación de todo el alumnado.













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